Coco Chanel, una mujer de leyenda (1ª parte)

Jul 17, 2021 | Marketing Digital

LOS ORIGENES DE UN ICONO

Cuando pienso en Gabrielle Chanel o como todo el mundo la conoce en Coco Chanel, solo me viene a la mente una palabra. Wow.

Mujer a la que he admirado siempre por la manera que ha tenido de interpretar la moda y la belleza, me creó mas curiosidad cuando me enteré que el pasado 4 de abril debía haber abierto sus puertas, un museo que nos habría acercado más a su esencia.

Por lo que decidí que si no podía ir a París, haría que ella viniera a mi. Y bendita la hora!!!

Huérfana de padre y madre consiguió adaptarse a los tiempos y amoldarse a la vida a medida que esta le fue poniendo a prueba. Aprendió a coser en un orfanato el cual dejó en ella una huella inmensa, que con el tiempo se vería traducida en una nueva tendencia: el punto. El tejido que se utilizaba como material para la ropa interior masculina, llegaría para quedarse con fuerza en la historia de la elegancia y el glamour.

Fue su tía quien puliría su destreza con la costura y le inculcaría la pasión por los sombreros, los cuales le llevaron a abrir su primera tienda contra todo pronóstico, siendo ellos los que marcaron el inicio de lo que luego se consagró como su imperio.

Entró en las altas esferas de la mano de Etienne Balsan, quien le abrió la puerta a una vida de lujo y comodidades. Dónde no solo le ayudó a posicionarse sino que además le mostró un nuevo mundo: el mundo de la equitación. En el cual ella comenzó a despuntar e interpretar, siempre con su particular visión, lo que poco después acabaría como tendencia. Una perspectiva que permitía a una mujer amazona montar con pantalones ajustados hasta las pantorrillas, botas altas y el sombrero hongo. Pero eso no se quedó ahí, traspasó las fronteras e introdujo una nueva forma de vestir a la hora de acudir a las las carreras, en las que vestir comoda, con zapatos planos y su calado cannotier, llegó para quedarse y pronto sería su mejor baza para comenzar el inicio de un impero… el Imperio Chanel.

Siempre defendió su independencia y pese a que, supo pedir ayudar para lograr sus sueños, siempre devolvió lo que le prestaron para no depender de nadie y ser una mujer autosuficiente. Gracias a ello logró abrir la primera tienda, en la que Balsan le cedió el espacio y le facilitó los medios para que iniciara su sueño. Al poco de esto, Coco abandonó a Balsan a quien dejó por una nota, tras conocer el que fue el gran amor de su vida, Arthur Capel o como todos le conocían Boy Capel.

Tras abrir la tienda de sombreros; los cuales vestían como el complemento perfecto de la alta sociedad parisina; Coco tuvo que buscar un emplazamiento más grande porque su tienda, se había quedado muy pequeña. Con ayuda de Boy abrió su nueva boutique en el corazón de la elegancia parisina, 31 de la Rue Cambon. Dos años después de la apertura de sus puertas, la tienda estaba dando beneficios ya, lo que le permitió devolverle a Boy el dinero que le prestó para emprender y seguir soñando.

Hasta el estallido de la Guerra, esos fueron los años más felices de Coco. En el verano de 1913, la ciudad Francesa de Deauville, se había convertido en la sede de moda frecuentada por la aristocracia, millonarios ociosos y damas de la alta sociedad. Por lo que en su estancia allí, Boy y Coco decidieron que aquel sería el destino de su segunda tienda, en la que por primera vez utilizaría su nombre como marca: GABRIELLE CHANEL. Aquellos meses fueron increíbles en su carrera, pasó de diseñar sombreros a diseñar ropa.

Ella era una visionaria, siempre lo fue. Observar la realidad de su entorno, le hizo abrir los ojos y ver que la mujer ya no era la misma, que tenía alas, que bailaba, conducía y sobretodo vivía de una manera más libre. Esta nueva mujer se tradujo en una inspiradora forma de ver la moda, donde el cuerpo de la mujer quedaba liberado, los pantalones llegaban para quedarse, las cinturas se ceñían con pañuelos dando protagonismo a la figura de la mujer, desde un punto de vista pragmático sin perder el glamour y la elegancia.

31 de le Rue Cambon en la actualidad

 

Se le dijo adiós a era Le Belle Epoque, para darle la bienvenida a lo que fue el imperio del Glamour y la elegancia.

Los años pasaban, la Guerra era una realidad inminente y es curioso como una vez más, Gabriel supo adaptarse, Boy le animó a que no cerrara la tienda durante la etapa bélica, de hecho fue la única boutique que permaneció abierta durante este periodo. Pero también fue donde se formaban largas colas, en las que aguardaba la alta sociedad parisina, para poder adquirir los estilismos de la diseñadora.

En esta primera etapa de su vida fue increíble como la diseñadora supo adaptarse, supo entender y leer lo que su entorno necesitaba y supo evolucionar con la demanda, que en ese momento existía en el Paris de aquella época.

Personalmente me hace pensar que es inspirador y sobrecogedor al mismo tiempo. Cuando comparo su situación a lo que ahora estamos viviendo en la actualidad con esta pandemia, donde tenemos que luchar con un enemigo el cual no tiene rostro, tenemos que aprender a adaptarnos a la situación y a entender desde ya, que no seremos las mismas personas que cuando esto empezó. Seremos más libres y más conscientes de lo que realmente importa. Puede que no seamos Gabrielle Chanel, pero siempre podremos al igual que ella seguir escribiendo una historia… LA NUESTRA.

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