Vivan las catarsis aunque duelan

Ago 26, 2022 | Emprendimiento, Psicología positiva

En esto de la vida uno solo aprende a base de tortas y, aun así, puede que tampoco. Pero lo de andando y viendo, suele sonar mejor que bien últimamente en nuestra vida.

Hace ya varios años, desde que Ana Albiol colgó las brochas y puso por bandera aquello de saltar, soltar y confiar, creo que todos interiorizamos algo que hasta ahora no entendíamos, o por lo menos yo, no entendía. Me preguntaba a menudo dónde se encontraban las fuerzas para volverse a levantar y seguir.

Hoy he encontrado esa respuesta o, mejor dicho, he encontrado mi respuesta.

He entendido que cada vez que uno se cae y una cicatriz se queda en su esqueleto, algo dentro no solo no vuelve a no ser lo mismo, sino que, además, no vuelve a hacer click nunca más de la misma manera. Como cuando tienes un reloj de cerámica y se te rompe en mil pedazos, tienes todas las piezas y las puedes volver a pegar, pero jamás queda igual, porque nunca más será igual.

Puede que en estos últimos meses yo haya vivido esa parte de una forma tan inconsciente, que ahora me doy cuenta de que, en realidad, no he querido verlo. A veces por resignación, otras por una falsa tranquilidad a algo fácil lo cual es inexistente o simplemente porque si no, te lleva a donde no quieres estar.

Algunos lo llamareis hostia de realidad, pero yo le he regalado el apodo de catarsis.

La catarsis para mí ha sido algo profundamente liberador, donde el dolor ha dado paso a la claridad y he entendido que el desengaño, la decepción y la propia melancolía me han hecho un gran regalo. Ponerme a prueba, cuestionarme y sobre todo obligarme a ser sincera conmigo misma. Algo que en ocasiones silenciamos con un suspiro, nos sumimos en la cadencia de dejarnos llevar y se nos olvida de una forma tan rápida que nos hace perdernos por completo.

Porque cuando llegas a ese punto, donde tu orden se pierde, el caos se apodera de ti, la productividad se convierte en efímera y las cosas empiezan a pesar demasiado, es el momento de encenderte una luz roja, de esas que parpadean a marchas forzadas y te dicen; “no vas bien”.

Puede que no sea el post más profesional que vayáis a encontrar en este blog, seguramente sea el más subjetivo, pero para mí es el más necesario.

Ese donde no se normaliza que tolerar a contracorriente está bien y sobre todo ese que os grita y os dice a los 4 vientos que si te cuesta tu paz mental, física, personal, familiar… sea del tipo que sea…. Entonces es un precio demasiado alto que nadie debería estar dispuesto a pagar.

Dejemos ir a lo que ya no somos o no queremos ser y permitámonos que las nuevas versiones lleguen para quedarse, porque quizá en ellas encuentres una versión de ti, de la vida y de todo que te guste más que la que conocías hasta el momento.

No lo olvides.

0 comentarios

Enviar un comentario

¡Bienvenidos!

Hablar en primera persona de emprender, del trabajo o mi día a día no siempre es fácil porque la subjetividad te llena y salir de ahí es complicado. Por eso he creado este rincón donde vomitar mi verdad, no tiene porque ser universal, pero es la que a mí me ha funcionado, la que me ha acompañado y la que me ha ayudado.
¿Qué me dices, la compartes conmigo?

Loading...